jueves, 22 de agosto de 2013

Carta sobre plagio en la UNAM




Dra. Gloria Villegas Moreno
Presidenta del Consejo Técnico
Facultad de Filosofía y Letras
Universidad Nacional Autónoma de México
Presente.

Ciudad Universitaria, 19 de agosto de 2013

Estimada Dra. Villegas y miembros honorables del Consejo Técnico:

La pasante de Licenciatura en Estudios Latinoamericanos de la UNAM, Mariana Rodríguez Aguilera, que fue mi adjunta -a quien formé durante años, en calidad de alumna de todos mis cursos y seminarios y en calidad de tesista y becaria de PAPIIT- consumó una deliberada y significativa apropiación ilícita de mi trabajo, en su tesis de licenciatura, misma que yo dirigí entre 2009 y 2011: “Pasado, memoria y reconciliación en Chile posdictatorial”. El profesor que fungió como asesor, Dr. Jaime Ortega, fue el tercero en representar esa función.

Al inicio de nuestra relación académica, puse a disposición de la alumna el artículo de mi autoría “Chile: abdicación cívica e historia contra la memoria”, FLACSO, México, 2006. Si se observa el itinerario “conceptual” y “secuencial” de su tesis, es una reproducción hurtada de ese artículo, que no está citado ni una sola vez en el escrito. Si se revisa con la debida atención, la propia tesis de Marian Rodríguez Aguilera es una habil paráfrasis de ese trabajo inicial.

Posteriormente, la alumna cursó todos los seminarios del PAPIIT que dirijo titulado “Ética y política. El Sur y otros contextos culturales”.  Asistió al conjunto de los cursos que impartí sobre “Memoria, ética y política”; “Chile: presencia nazi y postdictadura”; “Reflexiones sobre justicia, memoria y duelo”; “Memoria y justicia. Políticas de duelo y crítica moral del resentimiento”; “Memoria, generaciones, duelo y política”: “Chile: ¿se acabó el pinochetismo?” Todos estos cursos y conferencias fueron impartidos en el programa Universitario de Estudios de Género (entre 2005 y 2008) y en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM (entre 2008 y 2011). Mariana Rodríguez no dejó de asistir a ninguna de estas actividades y más de una persona podrá dar fe honesta de ello.
Utilizó el libro de mi autoría, sobre el exilio, “Morada y memoria” (Gedisa, Barcelona, 2010) sin citarlo ni una sola vez, empleando, sin embargo, el fruto y síntesis conceptual de esa investigación y variados conceptos y enunciados contenidos en ella. Utilizó al menos 5 de los ensayos que he publicado sobre hermenéutica y política de la memoria, entre ellos uno de reciente publicación en Anthropos “Memoria y existencia”, que le confié aun inédito. En su tesis sugiere una pequeña lista de autores sobre el tema de la memoria, que según ella revisó, sin mencionar nunca la fuente “real” de donde ella obtuvo tales insumos formativos, y sin dar crédito puntual a ninguna de las ideas y conceptos que toma de ella.

Es decir que, allende los méritos académicos de la tesis de la alumna y sus aportes periodísticos, el trabajo contiene, además de la impactante copia estilística, un abundante y consistente plagio de ideas, expresiones personales, hipótesis y conceptos, ya publicados bajo mi autoría, que no están citados ni referidos ni una sola vez en la tesis.

No solo constituye un plagio copiar una frase o una oración textualmente, sin citarla. También lo es el uso de conceptos muy específicos sin citar al autor original, o señalar la fuente de la cual proceden. 

Analizando cuidadosamente su escrito, la mayor apropiación estriba en el itinerario conceptual investigativo, los conceptos clave sobre la postdictadura en Chile y el epifenómeno del exilio (reflexiones mías de carácter autobiográfico) y el propio relato que articula su investigación académica, de carácter periodístico.

Laa alumna se fue rehusando, inusitadamente, a hacer las correcciones que le fui señalando en comunicaciones escritas, sobre su tesis, entre 2009 y 2011, primero en un tono cordial y luego de manera más perentoria- (retiro de frases, conceptos y expresiones mías o el debido otorgamiento del crédito de las mismas). En virtud de la desfachatada negativa de la alumna, sometí el caso a consideración de la Secretaria General de la Facultad de Filosofía y Letras, Mtra. Ofelia Escudero y del anterior Coordinador del CELA; Dr. René Aguilar Piña, en noviembre de 2011.

Se celebró una reunión en la oficina de la Mtra. Escudero -luego de una revisión de las irregularidades debidamente probadas- y se le dieron a Mariana Rodríguez Aguilera dos opciones: un cambio del tema, o el reconocimiento, explícito en la tesis, de la deuda que esta última tiene con mi propio trabajo de investigación, mayormente publicado y otras veces inédito.

Un año y medio después, habiendo cambiado las administraciones y autoridades de la Facultad de Filosofía y Letras, Mariana Rodríguez renovó completamente el sínodo, escogió un tutor (que había sido puesto en antecedentes sobre el problemático caso) y se recibió obteniendo el título de la UNAM, en la Licenciatura de Estudios Latinoamericanos, con mención honorífica.

Revisé esta versión final de la tesis de la alumna, descubriendo pesarosamente que apenas incluyó algunos cambios cosméticos, dejando prácticamente intacto el cuerpo de apropiaciones conceptuales que he documentado, haciendo el arduo y desagradable trabajo de pesquisar las pruebas que sustenten mi dicho. 

En numerosos casos, la alumna se permite, para soslayar la obligación de citarme,  atribuir frases mías al seminario de “Ética y política. El Sur y otros contextos culturales”, que dirijo desde 2008, como si como si fuese el propio seminario las produjera y no una persona en concreto.

Es grave que, a sabiendas de que el caso estaba rodeado de irregularidades, su tutor, el profesor Jaime Ortega, no haya actuado profesionalmente haciendo la investigación que el asunto ameritaba. Él sabía, porque yo se lo participé personalmente -respondiendo a su propia indagación- que la alumna había incurrido deliberadamente en plagios, copias y apropiaciones de conceptos que en un trabajo riguroso deben ser acreditados al autor original, o a la fuente de dónde se obtuvo la información.

En lugar de realizar los cambios que le fueron requeridos, la alumna simplemente borró mi nombre de toda referencia, salvo de la bibliografía, lo cual resulta absurdo, ya que ningún texto, concepto o influencia formativa aparecen mencionadas en la tesis. Hizo caso omiso de las instrucciones de la comisión que revisó el caso, esperó a que cambiaran las autoridades, constituyó un nuevo sínodo, encontró un asesor poco riguroso, modificó levemente el título y se recibió sin que nadie la detuviera o le ofreciera un sabio consejo.

Hoy existen, como prueba de la irregularidad de este caso, dos ejemplares de la misma tesis de Mariana Rodríguez Aguilera en la Biblioteca Central de la UNAM, que se puede consultar en bn.unam.mx. (Autor y nombre) Entre ambos ejemplares hay solo dos diferencias: el título maquillado y,  la supresión  deliberada de lo “agradecimientos” en la tesis 1, que reconocen mi trabajo e ideas como base de su investigación , y la eliminación, en el segundo ejemplar, de un conjunto de entrevistas transcritas en un diálogo que organicé, con exiliadas chilenas universitarias, ex presas. Mariana incluyó, sin autorización,  como anexos de su tesis, ese material perteneciente al PAPIIT que coordino y a los espacios académicos que él genera. Tampoco otorga el debido agradecimiento en su tesis a la DGAPA, que la patrocinó, en calidad de becaria, durante un año escolar.

Me pareció necesario hacer público este caso flagrante de desacato a la institución, solapamiento, abuso de confianza, atropello a la ética y, en última instancia, a los derechos de autor.

Agradezco al Consejo Técnico  el arrojar luz sobre el camino correcto a seguir en este proceso. Lo anterior con la esperanza de obtener la justa sanción que  repare el daño que me ha causado personalmente el agravio y que redunde en resultados formativos y valorativos. Estoy segura de que el seguir un procedimiento adecuado en este caso, resultará beneficioso y saludable para la comunidad universitaria y la sociedad que es su extensión.

Sin otro particular, les saludo atentamente,


Dra. Rossana Cassigoli Salamon
Centro de Estudios Latinoamericanos
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM